MUSAS OBTUSAS XIII
Mi gusto por el infinito
carente de arraigo,
mis jardines rebosando suspiros,
mis súplicas, mis plegarias, mis desalientos.
Vulnerables flores del mal
por su aroma atraen,
fortalezas de metal
que mis ángeles abaten.
sin tregua atacan y piden atención.
Máscaras que se agrietan
en su última función.
Dejando el paraíso hundirse
mágicas voces en su sala principal
evitan que mi alma consumida
acabe en un desenlace fatal.
Insólita realidad
en medio del sollozo,
una sonrisa velada
por su espejo borroso.
